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Bad Bunny ya comenzó la cuenta regresiva rumbo a uno de los escenarios más grandes de su carrera y dejó claro cuál será el espíritu de su actuación en el medio tiempo del Super Bowl: inclusión, fiesta y baile sin fronteras.
A menos de un mes del Gran Juego, el superastro puertorriqueño lanzó junto a Apple un adelanto oficial de su esperado espectáculo, en el que promete una presentación pensada para todo el mundo, sin importar edad, idioma u origen. “El mundo bailará”, se lee al final del tráiler.
El video, filmado en Puerto Rico, muestra a Benito entrando a un set con un majestuoso árbol de flamboyán de fondo, símbolo de su herencia cultural. Al darle play a su éxito “Baile inolvidable”, una cadena diversa de personas aparece en escena para bailar junto al artista, reflejando la energía alegre y universal que busca transmitir en el escenario del Super Bowl.
El Super Bowl de este año se celebrará el próximo 8 de febrero y contará con Charlie Puth interpretando el himno nacional. Desde que se anunció en septiembre que Bad Bunny encabezaría el medio tiempo, la noticia generó un intenso debate en Estados Unidos, especialmente por tratarse de un artista de habla hispana en un contexto político marcado por tensiones migratorias.
Incluso el presidente Donald Trump calificó la elección como “ridícula”, mientras que grupos ultraconservadores anunciaron eventos alternativos en protesta. Sin embargo, como ha señalado Billboard, no hay nada inherentemente político en la participación de Bad Bunny, y el propio adelanto del show refuerza que su objetivo es simple: ofrecer un buen momento y unir a la audiencia a través de la música.
La actuación llega en un punto clave de la carrera del cantante, quien vivió un 2025 histórico. Su álbum Debí Tirar Más Fotos lideró el Billboard 200 durante cuatro semanas y su gira mundial, iniciada en noviembre, ya rompió récords al recaudar 107 millones de dólares en solo 12 conciertos, con casi 700 mil boletos vendidos.
Todo indica que el medio tiempo del Super Bowl marcará otro momento icónico para Bad Bunny, quien apuesta por convertir el evento deportivo más visto del año en una gran pista de baile global.

